Una buena hidratación afecta a la conducción y aporta un estado óptimo al volante de cara a los viajes por carretera
Expertos recomiendan tener a mano una botella de agua durante la conducción. La Voz.
Mantener una hidratación adecuada es de suma importancia para el organismo, por este motivo, la agencia de comunicación del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) quiere sensibilizar a la sociedad y concienciar a los conductores acerca de la importancia de beber agua durante la conducción en la 'Operación Salida' que tendrá lugar este viernes coincidiendo con el cambio de quincena, especialmente en los momentos de mayor congestión de tráfico en la carretera.
Un elemento más de la conducción, de vital importancia antes, durante y después de nuestro viaje, fundamental para asegurarnos un bueno inicio de vacaciones y un trayecto seguro pues, conducir con altas temperaturas, estimula la sudoración, la pérdida de agua y sales minerales. Algo que puede provocar un descenso de agua en el cuerpo que, sobrepasando el 2%, puede incluso causar una disminución momentánea de memoria y un descenso significativo de la atención; tal y como asegura el informe del IIAS 'Rendimiento Cognitivo, Hidratación y Agua Mineral Natural'.
Uno de los principales ejemplos es la sed, un síntoma de deshidratación. Síntoma que se suma a los más comunes entre los que se encuentran el dolor de cabeza, cansancio y pérdida de concentración; efectos que pueden dificultar la atención del conductor frente al volante.
Puesta a punto
Si revisamos bien el coche para que esté listo de cara al viaje, no es menos importante otras acciones que nos ayuden a mantener una buena capacidad de respuesta al volante. En este sentido, es importante que la persona que conduce esté debidamente hidratada; un proceso que comienza horas antes de ponerse en ruta.
Según diferentes estudios reconocidos por instituciones europeas, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), una buena hidratación repercute no sólo en el rendimiento físico sino también en la capacidad de reacción, la atención y la concentración. Con la pérdida de agua pueden decaer la percepción, la atención, la memoria, el rastreo visual motor, el pensamiento y el rendimiento psicomotor.
Por ello el doctor Antonio Pérez, especialista en Medicina del Trabajo de Previlabor, recuerda su importancia al volante e indica que “diversos estudios señalan que la deshidratación puede tener consecuencias similares a la ingesta de alcohol, ya que produce fatiga, reducción de la capacidad de reacción, cansancio, etc.”. Por lo que no se trata sólo de beber antes de tener sed, sino de asegurarse de que en el momento de emprender el camino estamos en estado adecuado respecto a los niveles de hidratación.
Consejos al volante
Después de estas indicaciones, queda patente que es vital beber antes de tener sensación de sed, hacerlo con frecuencia y en pequeñas cantidades. De este modo, los expertos recomiendan tener a mano una botella de agua y dar pequeños tragos a intervalos de 20 ó 30 minutos; aprovechar los altos en el camino para beber de nuevo; y, por supuesto, abstenerse de consumir cualquier bebida con alcohol.
Además, también se recomienda prestar atención a nuestra alimentación antes y durante el viaje, evitando alimentos que induzcan la deshidratación o aquellos de difícil digestión. En ambos casos, se recomienda que se sustituyan por una alimentación variada y equilibrada rica en vegetales, verduras y frutas.
Del mismo modo, por sus consecuencias en la hidratación y en el bienestar general del conductor recuerda que es importante elegir ropa holgada, cómoda y que nos permita transpirar con normalidad.
Indicaciones que, tal y como señalan en este estudio diferentes expertos, deberían formar parte del 'Plan de Hidratación' a la hora de preparar un viaje de larga distancia. Pautas que se sumarían a los consejos habituales como hacer una pausa cada 200 km, o cada 2 horas de viaje, en la que aprovechar para estirar las piernas, descansar la vista y rehidratarse.
Además, en viajes con niños, mayores o embarazadas, recomiendan prestar especial atención a su ingesta de agua ya que tienen más riesgo de deshidratación. Por lo que es adecuado ofrecerles agua regularmente aunque no la pidan.
¿Alguna vez te has planteado cuánto tiempo tiene esa botella de agua que te acompaña en el trabajo, o que llevas en el bolso desde hace días, o esa botella que rellenas diariamente antes de ir al gimnasio? Sobre todo en verano, esta acción se convierte en una práctica habitual.
De igual forma ¿has pensado en sí es seguro el hecho de reutilizar este tipo de botellas? Estos recipientes han sido diseñados y elaborados por las diversas compañías para un solo uso. De hecho, aunque todas ellas lo deberían aconsejar, sólo algunas marcas indican en la etiqueta un 'Por su seguridad. NO RELLENAR'.
Pero… ¿cuál es la razón que dan estas marcas para explicar este aviso? ¿Es un asunto comercial o es cierto lo que dicen sobre que el material que compone el envase es cancerígeno? La Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (ANEABE) explica que la razón sencillamente es la de evitar que se rellene de otros líquidos que sean tóxicos para el consumo humano. Y entonces, ¿no es verdad eso de que es peligroso rellenar una y otra vez las botellas?
En 2007 la revista Practical Gastroenterology recomendaba a los consumidores no rellenar de forma reiterada botellas de plástico con agua corriente: “Reutilizar botellas de plástico puede producir contaminación bacteriana, a menos que las lavemos de forma regular”. En cuestión de materiales los microorganismos se adhieren con mayor facilidad a la superficie de los plásticos, sobre todo si se trata de una botella con arrugas y recovecos que pueden servir de “cobijo” a las colonias de microorganismos. Una solución sería lavar la botella con agua y jabón, el inconveniente es que si la reutilizamos un gran número de veces podemos llegar a dañarla y deteriorarla.
Este sábado se registró una fuga de Agua en la calle de Atenzingo, colonia Lomas de Becerra, en la delegación Álvaro Obregón.
CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 09, 2016.- Este sábado se registró una fuga de Aguaen la calle de Atenzingo,colonia Lomas de Becerra,en ladelegación Álvaro Obregón
Se trata de un callejón con escalones por los cuales se llega a la parte alta de la colonia.
Miles de litros de Agua cayeron como si se tratara de una cascada.
La fuga empezó a las 4 de la madrugada de este sábado en el tubo principal de abastecimiento y duró más de 10 horas.
El agua provocó encharcamientos en la avenida principal.
Personal del Sistema de Aguas de la Ciudad de México tardo más de dos horas en reparar la tubería
Ciudad de México, (Notimex).- El cambio climático impactará de forma negativa en 10 años, en particular en el Valle de México, por lo que de no actuar a tiempo se presentaría una crisis en el abasto de agua, advierten especialistas.
En México, cerca de mil 71 municipios se catalogan como vulnerables, la mayoría se ubica en los estados más pobres del país, indicó el coordinador de Hidrología del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), Mario López Pérez.
El especialista detalló que las cuatro zonas que requieren acciones inmediatas por la gran demanda del vital líquido son: la zona metropolitana del Valle de México, el norte de Sinaloa, la cuenca del río Conchos y el norte de Lerma Chapala.
Para atender esta problemática se creó el “Atlas de vulnerabilidad hídrica ante el cambio climático. Efectos del cambio climático en el recurso hídrico de México”, que pone énfasis en los sectores productivo y la agricultura contra esta amenaza.
La Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) indicó que la publicación, disponible en versión digital e impresa, pretende ser una herramienta dinámica en la toma de decisiones en la sustentabilidad hídrica.
López Pérez dijo que el atlas debe cumplir con tres objetivos fundamentales: ser un documento de consulta sobre el diagnóstico de vulnerabilidades, una herramienta para la toma de decisiones y el motor de nuevas políticas públicas.
Para alcanzar los objetivos, el atlas tiene un diagnóstico de vulnerabilidades hídricas proyectadas como consecuencia del cambio climático, que lo convierte en un instrumento útil para la conformación de nuevas políticas públicas.
Una de las ventajas que presenta la versión digital sobre la impresa es que se puede actualizar de manera constante, por lo que el usuario podrá saber si los mantos acuíferos reducirán sus niveles de agua.
Ciudad de México.– El cambio climático tendrá un impacto negativo en el tema del agua y si no se actúa con prontitud en el mediano plazo en el país, especialmente en el Valle de México habrá una crisis relacionada con el abasto del vital líquido. En ese contexto, Mario López Pérez, coordinador de Hidrología del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), aseguró que el desabasto llegaría en diez años aproximadamente.
El “Atlas de vulnerabilidad hídrica ante el cambio climático. Efectos del cambio climático en el recurso hídrico de México”, además del tema del desabasto, destaca que el aumento de las temperaturas disminuirá los escurrimientos del vital líquido hacia los mantos acuíferos, ya que los expertos prevén un aumento de 5.5 grados en el norte del país hacía el año 2075.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) en colaboración con el IMTA impulsaron los estudios de vulnerabilidad para conocer los efectos de este fenómeno en la disponibilidad tanto en cantidad como en calidad del vital líquido, en la agricultura, y en la sociedad ante sequías, huracanes y tormentas tropicales.
La Agencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) informó que el documento cuenta con un diagnóstico de las vulnerabilidades hídricas que se proyectan como consecuencia del cambio climático, lo cual lo convierte en una herramienta para la construcción de nuevas políticas públicas.
Durante la presentación del Atlas, López Pérez subrayó que el mismo se basa en tres objetivos fundamentales: “convertirse en un documento de consulta sobre el diagnóstico de vulnerabilidades, una herramienta para la toma de decisiones y el motor de nuevas políticas públicas”.
Con el Índice de Vulnerabilidad Social (IVS), las autoridades correspondientes pueden identificar cuáles son las necesidades urgentes de las regiones más desfavorecidas del país y así implementar políticas públicas para contribuir en la disminución de las consecuencias negativas del cambio climático en los procesos de desarrollo.
En 2008, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) planteó que “el cambio climático pone de manifiesto los distintos grados de vulnerabilidad social existentes en el mundo, pues son los países que producen menor cantidad de emisiones los que podrían ver sus sistemas naturales y humanos más severamente afectados debido a que sus medios de sustento son altamente dependientes de los recursos naturales, tienen altos grados de marginación y son más vulnerables al hambre y a la pobreza, entre otros factores”.
En nuestro país existen cerca de 1,071 municipios calificados como vulnerables y la mayoría de ellos pertenece a los estados más pobres, entre los que sobresalen Chiapas, Veracruz, Oaxaca y Guerrero.
MÉXICO, SIN AGUA
El estudio revela que las cuatro zonas que requieren acciones urgentes para atender el desabasto de agua son la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), el norte de Sinaloa, la cuenca del río Conchos y el norte de Lerma Chapala. “Es ahí donde el atlas debe operar como una herramienta que permita optimizar la gestión del agua principalmente”, de acuerdo con el coordinador de Hidrología del IMTA.
Otro temas alarmantes en los que el documento pone especial énfasis es en los sectores con mayor riesgo por las consecuencias del cambio climático sobre el agua, entre los que se encuentran el productivo y la agricultura, donde también las autoridades correspondientes tendrán que echar mano del Atlas para implementar acciones que mitiguen el alcance del cambio climático. Entre las principales acciones, dijo el especialista, se encuentra la tecnificación del sector.
RIESGO POR FENÓMENOS METEOROLÓGICOS
El Atlas revela que “debido a diversas condiciones sociales, económicas, climáticas y geológicas, los estados y municipios mexicanos tienen distintos grados de riesgo” ante el ingreso de ciclones tropicales clasificados en huracanes, tormentas tropicales y depresiones tropicales, así como a las lluvias extremas se presentan de mayo a noviembre.
De acuerdo con el documento, los estados que tienen municipios con “Muy alto” riesgo son Veracruz, Quintana Roo, Chiapas, Guerrero y Oaxaca, siendo los dos primeros afectados por ciclones del Atlántico; en el caso de Chiapas y Oaxaca, por ciclones de ambos océanos; mientras que para Guerrero por ciclones del océano Pacífico.
Además, Yucatán, San Luis Potosí, Hidalgo, Puebla, Michoacán y Nayarit, son estados que tienen municipios en “Alto” riesgo.
RECOMENDACIONES PARA LAS AUTORIDADES
Por lo anterior, de acuerdo con los especialistas, “el análisis de la vulnerabilidad social debe ser tomado en cuenta como un factor clave que actúa en la conformación del riesgo ante posibles desastres, a través de la promoción o debilitamiento de la resiliencia y la adaptación social. La ‘vulnerabilidad social’ es un concepto central para predecir y entender la existencia de impactos diferenciados en los distintos grupos de una sociedad, dado que son las características internas de los elementos expuestos a las amenazas las que los hacen propensos a sufrir mayores o menores daños al ser impactados por éstas”.
La contaminación en los alrededores del río Tula acecha a la población por todos los frentes. De estas tierras del estado de Hidalgo salen los vegetales de los que se suministran los abastos de la capital mexicana.
La contaminación del Río Tula ha generado problemas de salud en la población.Sergio Rincón Romero
Por: Sergio Rincón
Desde muy temprano, la gente del pueblo de Santa Ana Ahuehuepan, en Tula (Hidalgo) trabaja en las milpas o las matas de tomatillo del valle que se extiende por toda la región centrooriental de México. Los peones fumigan y en algunos casos deshierban los surcos, cuya extensión no alcanza la vista. La belleza natural de este sitio es contrastada por el hedor que se intensifica conforme las horas pasan y el sol se pone.
Huele a putrefacción. El aroma viene de todas partes, inclusive desde la tierra donde están sembrados los vegetales que serán vendidos en las centrales de abasto de la Ciudad de México.
Los plantíos del Valle del Mezquital en el estado de Hidalgo en mayoría son regados con agua del Río Tula por medio de compresas. Se trata un sistema de cunetas por donde pasan las aguas negras que hidratan la cosecha. Aquel líquido está contaminado con las descargas del drenaje de la Ciudad de México y el área metropolitana. Sin embargo, en este pueblo, como en otros de alrededor, esos desechos sirven de abono.
"Nosotros sabemos que es agua contaminada, pero eso es lo que nos mandan y entre más contaminada llegue, más contaminada estará la cosecha que venderemos. Hay que entender eso. Es lógica. Nosotros no sabemos si el día de mañana nos van a aventar un gas que nos fumigue como moscos, por eso queremos que limpien el río”, dice uno de los agricultores, Antonio Maya, quien asegura que en Santa Ana Ahuehuepan, poblado a 130 kilómetros de la capital del país, los campesinos producen por temporada (entre abril y octubre) 250 mil toneladas de maíz.
Según Antonio Maya (derecha), si les quitan las aguas negras, la producción de la zona bajaría a la mitad.Sergio Rincón Romero
“Nuestra inconformidad es por el apoyo que nos debe dar el gobierno, porque gracias a las aguas negras nosotros producimos el doble", afirma. Si nos quitan las aguas negras, ¿quién nos va apoyar con el abono? ¿Cómo nos van a reponen la producción? No nos oponemos a que se limpie el río, pero tienen que ser justos".
Según Antonio, si les quitan las aguas negras, la producción bajaría a la mitad: tres toneladas de maíz por hectárea, sumado a que tendría que destinar más inversión para abono. Para él, se debería limpiar el río, pero también debería haber un subsidio gubernamental para apoyar a los agricultores de la región.
Cosecha ‘mejorada’
En este pueblo de 2,000 casas y 2,917 habitantes –de los cuales sólo 1,100 tienen acceso a servicios de salud-, sólo está permitido sembrar hortalizas que se den por encima de la tierra. "Por ejemplo, la papa o la zanahoria no se puede, porque como van por debajo pueden absorber el agua que usamos", detalla Antonio Maya.
Pero, ¿es confiable comer los elotes que son regados con aguas negras?
-Sí. Aquí los hemos comido por años y no nos ha pasado nada, argumenta el agricultor que gana entre 6,000 y 8,000 pesos (entre 350 y 450 dólares) por temporada con los productos que vende a un distribuidor que después los llevará a la capital.
Antonio asegura que usa la "semilla mejorada, la que da hasta seis o siete elotitos", en una especie de eufemismo para referirse a los granos transgénicos, algo que está prohibido pero que dice es lo que les venden o les dan "los de Procampo (Programa de Apoyos Directos al Campo)".
El daño y la venganza
Hace 40 años, recuerda María de la Luz, pobladora de Santa Ana Ahuehuepan, había agua cristalina donde se podía pescar y nadar. No existía la pestilencia, ni mucho menos ronchas en su piel.
“Aquí la gente está bien enferma. Si no es de diabetes es de presión (arterial). Yo a veces bajo a buscar a mis animalitos y por un ratito de estar cerca del río, cinco minutos a lo mucho, me salen ronchas”, comenta la señora, quien vive muy cerca de la presa Endhó, punto al que llega el Río Tula, para luego seguir su camino hasta el océano.
Fidel, campesino, narra que cuando era niño había peces plateados hasta de tres kilos. "La gente agarraba una vara y le ponía un hilo y en 20 minutos ya sacaba unos tres pescados. Nadie se moría de hambre, para todos había. El río era una fuente de alimento y hoy ya ni siquiera es agua, sino puro lodo", comenta el señor, quien vive a unos metros del drenaje del pueblo, cuya tubería se encuentra rota.
Fidel recuerda que cuando era niño en el río Tula había peces de hasta tres kilos.Sergio Rincón Romero
Ambos pobladores no saben quién o quiénes decidieron usar su río como drenaje. Univision Noticias buscó a funcionarios de la Ciudad de México pero declinaron ofrecer su versión.
El Río Tula, también conocido como el río de la "venganza" o la "revancha", lleva al menos cuatro décadas contaminado la vida que encuentra a su paso. En su haber no sólo existen desechos humanos, sino todo tipo de gases, aerosoles, aceites y químicos de la industria, le dice a Univision Noticias, Paloma Neumann, campañista del proyecto Megaciudades de la organización Greenpeace.
“Es lamentable el mal manejo de agua que existe en la Ciudad de México. Estamos desperdiciando el agua de lluvia al mezclarla con todas las descargas (incluyendo industriales). Y todo va a dar a las cuencas del Río Tula, para finalmente caer en el Golfo de México”, detalla Neumann, quien también es bióloga.
La experta asegura que la capital de México tiene que importar el 60% de su agua limpia del Sistema Cutzamala y otras cuencas, y en lugar que las descargas sean tratadas dentro de la ciudad, son arrojadas a ríos que antes eran limpios, teniendo como resultado un aproximado de 52 metros cúbicos de aguas negras por segundo.
“Si estas aguas fueran tratadas y aprovechadas en lugar de ser expulsadas, el Valle de México ya no tendría que quitarle agua a otras entidades”, expresa la bióloga.
“Se necesita un manejo del agua que sea integral. Que trate el agua de manera local y que se aproveche al máximo el agua de lluvia. Pero lo que tenemos es un plan que no es real, ni sostenible, al intentar tratar el agua en la planta de Atotonilco (por donde pasa el Río Tula en Hidalgo), que hasta la fecha sigue sin operar”, explica.
La planta de Atotonilco, ubicada en Hidalgo a 22 kilómetros de Santa Ana Ahuehuepan, es uno de los proyectos más grandes del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, cuya inversión fue de más de 10,000 millones de pesos, de acuerdo con el gobierno federal.
Su construcción inició en 2009 con la inversión del empresario Carlos Slim Helú. Se planeó para que fuera la tratadora más grande de América Latina; sin embargo, hasta la fecha no ha sido terminada, pese a que su entrega y funcionamiento debieron ejecutarse en enero de 2015.
“Este tipo de plantas que usan lodo activado son de una tecnología muy cara porque requiere mucho petroquímico. El 70% de plantas de este tipo no funcionan, porque el mantenimiento lo debe hacer el gobierno municipal, y muchas veces la alcaldía no tiene dinero ni para pagar la luz”, comenta Elias Cattan, especialista en arquitectura reconstructiva.
“Atotonilco es un caso de infraestructura gris, la cual es cara, obsoleta, requiere de mucha inversión, los recursos son manejados por pocas personas y se presta para actos de corrupción. En cambio, la infraestructura verde es hablar de humedales, canales biológicos de filtración, bosques sostenibles y de una descentralización de los recursos económicos para que sean repartidos entre las comunidades que genuinamente están preocupados por la salud de su propio medioambiente”, relata el arquitecto de Taller 13, quien en noviembre de 2015 inició un proyecto piloto de recuperación del Río La Piedad, en la Ciudad de México.
Peligro para la salud
En los caminos del pueblo de Santa Ana Ahuehuepan se ven los árboles con las hojas descoloridas e incluso picoteadas. Se podría pensar que es a causa de granizo, pero no. La lluvia ácida es la razón.
El estado de Hidalgo es uno de los más contaminados de México, por cielo y aire, pues existe una refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex), además de ser cuna de la industria férrea y cementera. A esto se suma las descargas de aguas negras.
Los vecinos recuerdan cómo hace años el río Tula tenía aguas cristalinas donde se podía pescar y nadar.Sergio Rincón Romero para Univision Noticias
En 2003, investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) encontraron metales pesados en las hortalizas del Valle del Mezquital.
En aquel año, la investigación titulada “Presencia de metales pesados en cultivos del Valle del Mezquital, México” advertía del hallazgo de “concentraciones elevadas de plomo" y recomendaba emprender acciones para restaurar la calidad del agua de riego y los suelos.
En 2009, otro estudio llamado “Contaminación y fitotoxicidad en plantas por metales pesados provenientes de suelos y agua” aseguraba que el aumento de concentraciones de metales en los suelos por prácticas inapropiadas y de cultivos múltiples era un "riesgo latente para la salud de animales y los hombres”.
Otro informe explica que 14 de los 25 municipios del Valle del Mezquital usan las aguas negras para el cultivo. En muchos de esos lugares, el agua rompe con la normativa de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que especifica los límites máximos permisibles de contaminantes en aguas residuales.
Además, el municipio de Tula es considerado uno de los más contaminados de México y sus condiciones son de riesgo para la salud, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). La representante de ese organismo,
Dolores Barrientos Alemán, señala el bajo peso, los desórdenes neurológicos, enfermedades del corazón, tiroides, problemas de huesos y envenenamiento como consecuencias para la salud de la contaminación.
En 2011, la Cámara de Diputados logró un punto de acuerdo para exhortar a la Semarnat a realizar estudios y acciones para mejorar las condiciones medioambientales en la zona.
“La cementeras que se encuentran en la zona despiden anualmente más de 1 millón 361 mil 854 toneladas de dióxido de carbono y más de 18 de benceno, así como 460 mil kilogramos de plomo y 140 mil kilos de mercurio”, indicaba entonces el documento legislativo.
“Es urgente que se implementen acciones por parte de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con la finalidad de frenar y mitigar las emisiones contaminantes de la zona, ya que sus efectos pueden ser devastadores para la salud de los pobladores de la región”, proponía el reporte. Cinco años después no ha habido respuesta. Fuente: http://www.univision.com
El grupo parlamentario de Morena exhortó al gobierno de la Ciudad de México que aplique la Declaratoria de Emergencia Preventiva para sustituir el sistema de suministro de agua potable en las tres secciones de Tlatelolco que desde 2014 enfrenta severos problemas de desabasto.
Asimismo pide que las secretarías de Finanzas y a la de Obras y Servicios liberen los recursos financieros necesarios para que la delegación Cuauhtémoc realice estos trabajos de sustitución. Ello, debido a que en algunas zonas tienen severos problemas de desabasto de agua porque las obras que se realizaban fueron interrumpidas desde 2014.
El diputado José Alfonso Suárez del Real y Aguilera, promovente del punto de acuerdo, detalló que la declaratoria la suspensión de los trabajos de reparación ya causó un daño irreparable a los habitantes de la tercera sección.
“Desde el año pasado se les ha privado del vital líquido y sus estragos han afectado a cientos de familias, provocando no sólo el desabasto, sino fugas continuas y daños a la infraestructura y edificios de esta parte de esa zona habitacional”, dijo el legislador.
Explicó que se requieren aproximadamente 105 millones de pesos para la sustitución de la red de distribución de líneas hidráulicas de asbesto existentes, por tubería de polietileno de alta densidad; construcción de cajas de operación de válvulas para el mantenimiento adecuado del sistema;
Además de la rehabilitación de las tres estaciones de bombeo, considerando sustitución de conexiones especiales, construcción de atraques y sustitución de válvulas y rehabilitación del sistema eléctrico de las estaciones de bombeo, entre otras mejoras urgentes.
Aseguró que hasta el momento se han realizado varios recorridos con autoridades y personal operativo del Sistema de Aguas de la Ciudad de México; se cuenta con un censo realizado por las autoridades de la delegación Cuauhtémoc y las firmas de 5 mil vecinos que solicitan que el proyecto de rehabilitación concluya a la brevedad.
Indicó que como resultado de dichos recorridos y supervisiones a los centros de bombeo por parte del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, la Comisión Federal de Electricidad y la delegación Cuauhtémoc, se detectó que en la primera sección trabajan tres bombas; en la segunda sección, dos, y en la tercera sección trabajan tres, lo que significa que opera menos de la mitad de las bombas por sección.
En este mismo estado se encuentran las casi 900 válvulas, de las cuales 80% se encuentra dañado, provocando que la presión dañe la infraestructura e incluso en muchas de las instalaciones de esta zona.
Suárez del Real y Aguilera señaló que el sistema hidráulico de Tlatelolco no ha sido mejorado desde hace más de 55 años, principalmente por cuestiones financieras y por encontrarse en una zona arqueológica.
Esta unidad habitacional, dijo, concebida a principios de los años 60 del siglo pasado, cuenta con 102 edificios, con 11 mil 916 departamentos y 2 mil 323 cuartos de servicios que albergan a más de 55 mil personas.